Según un estudio publicado por la revista científica PLoS Biology, las hormigas sanas acicalan a las compañeras que han entrado en contacto con un hongo patógeno, a pesar de los riesgos de contagio de la enfermedad para las primeras.
Según un estudio publicado en la revista alemana Naturwissenschaften, las hormigas recuerdan el olor que desprenden sus enemigos. Y no sólo eso: lo transmiten al resto de sus compañeras para que reconozcan a posibles intrusos.