Un equipo geólogos ha descubierto en las montañas del Cáucaso, en la región de Chechenia (Rusia), unos cuarenta huevos de dinosaurio fosilizados que, según aseguran, son los más grandes que se han encontrado hasta ahora en todo el mundo.
Un grupo de científicos rusos ha dado vida a una planta a partir de unas semillas que se encontraban en la guarida de una ardilla a -7º a 38 metros de profundidad bajo el permafrost, una capa de hielo propia de regiones como Alaska y Siberia.
La planta en sí es una Silene stenophylla, y su regeneración ha sido posible gracias al cultivo de tejidos de las semillas. Después de un año en el laboratorio donde fueron cultivadas, los ejemplares florecieron dando lugar a sus propios frutos.